Fue el primer edificio que me impactó cuando llegué a Buenos Aires. Me atrajo su forma y su color. Es, junto con el planetario, uno de mis edificios preferidos de la ciudad. Empecé a investigar su historia y jamás pensé que en el medio de todo estaría una "leyenda" de amor despechado. Es para mi la versión argentina de los Montescos y Capuletos. Claro que el final no es tan trágico.
Cuentan que un joven Anchorena se enamoró de una joven Kavanagh. Mantuvieron durante años el secreto. Cuando el joven Anchorena pidió la mano de la joven Kavanagh fue rechazado. Corina Kavanagh, también enamorada del joven Anchorena, al enterarse de esto y, como venganza, mandó a construir el edificio con el único objetivo de impedirles a los Anchorena que puedan ver la Basílica del Santísimo Sacramento desde el actual Palacio San Martín, ex-mansión de la familia Anchorena. Hoy en día para ver la Iglesia hay que pararse en el Pasaje Corina Kavanagh.El Kavanagh se construyó en 1934 y se encuentra ubicado en el barrio de Retiro en la calle Florida 1065. Es una gran torre de hormigón armado y cuenta con 33 pisos, nació como uno de los edificios más altos de Latinoamérica. En 1999 fue declarado "Monumento Histórico Nacional".